Sobre el Oficio de Escribir...

Hace unos años me preguntaba si era una escritora o era sólo una persona que estaba aprendiendo a escribir. Hoy sé que soy una escritora que seguirá aprendiendo a escribir durante toda su vida.

En este sentido, el año 2015 me trajo muchas gratificaciones. Son varias las Instituciones y los Jurados a quienes tengo que agradecer que hayan distinguido algunas de mis obras.

En el mes de mayo, obtuve el Tercer Premio en el XLVI Concurso Internacional de Poesía y Narrativa “La importancia  de  la  palabra”, organizado por el Instituto Cultural Latinoamericano y la Editorial  ARIES, de Junín (Bs.As.), con el cuento “Un juicio justo”.

En julio, uno de mis relatos sobre inmigrantes italianos, “Raíces negadas”, fue reconocido con el Tercer Premio en el  VI Concurso Literario de Cuentos y Relatos organizado por la Sociedad Italiana de San Pedro.

En septiembre, “El Paraíso perdido” recibió una Mención en el III Concurso Nacional de Cuento Corto - “El cine” -  organizado por la  “Biblioteca Popular Presbítero Antonio Bonini”, de Clucellas (Santa Fe).

 

 

En noviembre la Biblioteca Popular y Centro Cultural Veladas de Estudio después del Trabajo, de Avellaneda (Bs.As.), y el Jurado del Octavo Certamen de Cuento Breve y Poesía consideraron que mi cuento "La última batalla" era merecedor de una Mención de Honor. 

También en este mes, la SIPEA (Sociedad Internacional de Poetas, Escritores y Artistas) de San Rafael (Mendoza) y el Jurado del "Segundo Concurso Literario Internacional Alfredo R. Bufano", me entregaron el Segundo Premio por “Dentro de mí, acurrucada”, uno de los muy pocos poemas que tengo escritos.

Y como cierre de este excelente año, recibí la Primera Mención en el “Concurso Literario Elda Massoni 2015”, organizado por E.R.A. (Escritores Rafaelinos Agrupados) en la ciudad de Rafaela (Santa Fe). En este caso, el cuento galardonado fue “Las flores no siempre anuncian la primavera”.

 A todas estas instituciones y a todos los Jurados, ¡MUCHAS GRACIAS!

L@s invito a leer

Liliana Fassi
Enero 2016

   
 

Concurso Internacional de Poesía y Narrativa "La importancia de la Palabra 2015"

Instituto Cultural Latinoamerican
Junín, Provincia de Buenos Aires

Recientemente, el Instituto Cultural Latinoamericano y Editorial Aries otorgaron los premios a las obras presentadas en el XLVI CONCURSO INTERNACIONAL DE POESIA Y NARRATIVA “La importancia de la Palabra 2015”.
Entre 784 participantes de Argentina y del Exterior, y un total de 1.816 trabajos, el cuento “Un juicio justo” fue galardonado con el Tercer Premio en la categoría Narrativa.
En la gala de premiación se difundió la obra de los escritores presentes –residentes, entre otros países, en Brasil, México, Colombia, Uruguay, Argentina, mediante el intercambio de folletos informativos, fragmentos de obras y otros recursos.
El Instituto Cultural Latinoamericano hizo entrega, además, de una Carta como AUTOR SELECCIONADO para participar de los Intercambios culturales con CUBA y/o COLOMBIA, que se realizan cada año.

 

 

El cuento galardonado se puede descargar (aquí).



Liliana Fassi
Junio 2015

 

Paredes que dicen más que mil palabras

Como en  la  Babel del relato bíblico, en el Hotel de Inmigrantes resonaron incontables voces que hablaban una multitud de lenguas. Allí encontraron un primer techo quienes habían abandonado todo para venir a poblar estas tierras.

La política inmigratoria para poblar el país con colonias agrícolas en el siglo XIX incluía la construcción de hoteles en distintas provincias. Su objetivo era recibir, alojar en forma gratuita y conseguir colocación a los cientos de miles de personas provenientes de distintos países que arribaban entonces a la Argentina.
 
El más ambicioso de estos proyectos fue el complejo de construcciones inaugurado en 1911 en el puerto de Buenos Aires durante la presidencia del Dr. Roque Sáenz Peña. El edificio estaba diseñado para albergar a unas 4.000 personas y contaba, además, con un desembarcadero, una oficina de trabajo y un moderno hospital.

Entre estas paredes, testigos del paso de muchos de nuestros ancestros, funcionó hasta hace poco el Museo de la Inmigración. Se guardaba, aquí, un patrimonio invalorable: los libros de registros de aduana en los que se anotaban los datos de todos los que bajaban de los barcos. Lamentablemente, desde hace más de tres años, las visitas a este lugar están momentáneamente suspendidas”.






Por algún motivo que no puedo precisar, el viejo Hotel siempre ejerció sobre mí una rara atracción. Buscando el origen de este sentimiento, intentando responderme la pregunta sobre si nuestra esencia permanece en los lugares por donde hemos pasado, si algo de nosotros queda cuando nos hemos ido, surgió este cuento que quiero compartir con ustedes (descargar).



Liliana Fassi
Enero 2014

 

Sociedad Italiana de San Pedro

En el año de su 140 aniversario
IV Concurso literario de Cuentos y Relatos

Deseo hacer públicas mis felicitaciones a la Sociedad Italiana de San Pedro por el 140º aniversario de su fundación. Instituciones como esta dieron una significativa contención a nuestros ancestros; fueron un elemento de cohesión y ayuda mutua para los que llegaban a una tierra desconocida; les ayudaron a conservar aquí sus raíces y su cultura.

Quiero también agradecer a los integrantes de la Comisión de la Sociedad y a los miembros del Jurado del IV Concurso Literario por la Mención otorgada a mi relato “La mamma espera”. Es muy gratificante que hayan vuelto a confiar en mí.

L@s invito a leer el relato mencionado descargándolo de aquí.

Liliana Fassi
Septiembre 2013

 

Apostillas a "Pinceladas de la Pampa Gringa"

“Escribir produce a la vez placer y dolor; no es poco el esfuerzo requerido para moldear una materia que opone resistencia. Entonces ¿por qué escribimos? Porque en lo profundo está la necesidad, que es irreprimible”.

En esta ocasión quiero retomar algunos comentarios vertidos en uno de los artículos de esta página (La Cocina de "En Busca de un Tiempo Olvidado" - Diciembre 2010), para compartir con ustedes el itinerario seguido durante la escritura de “Pinceladas de la pampa gringa”.

Con mucha frecuencia se cree que quien escribe lo hace bajo la influencia de “la inspiración”, como si se tratara de un estado de ánimo especial, o como si un ser misterioso, una “musa inspiradora”, nos dictara la obra al oído. No creo pecar por exceso al reiterar que la escritura no fluye o que, si es así, ocurre en muy escasas oportunidades.

El lenguaje es nuestra herramienta  y, muchas veces, se nos resiste. Escribir produce a la vez placer y dolor; no es poco el esfuerzo requerido para moldear una materia que opone resistencia. Entonces ¿por qué escribimos? Porque en lo profundo está la necesidad, que es irreprimible.

Como ya comenté en la nota a que hacía referencia, por lo general surge una idea, algo sobre lo que se quiere escribir, muchas veces sin demasiada claridad, y es preciso trabajar mucho sobre esa idea. A ello le sigue una ardua etapa de preparación, que puede llevar años. De la motivación depende que las primeras vagas ideas se conviertan en una obra que vea la luz.

En el caso de los cuentos de “Pinceladas de la pampa gringa”, obraron como disparador las narraciones de un nieto de inmigrantes (don Víctor Fassi, que es a quien está dedicado el libro); narraciones referidas a los modos de vida y de trabajo, a las costumbres, a las creencias de quienes vivieron en el campo en la primera mitad del siglo XX.

Aquí quiero aclarar que los cuentos no son una transcripción de dichas narraciones: ellas fueron sólo el punto de partida; para escribir cada uno, fue preciso hacer una minuciosa investigación. El “mundo posible” de la narrativa, sobre todo cuando se intenta recrear la historia, requiere del sustento de una amplia documentación para cumplir con una exigencia fundamental: la verosimilitud. Las historias contadas tienen que resultar creíbles.

Aunque no sean verdaderas en nuestra realidad, sí deben serlo en el mundo creado. Sobre todo, resulta importante evitar anacronismos y errores que un lector experimentado, conocedor de los temas en cuestión, pueda advertir fácilmente. Por esta razón, una vez seleccionados los relatos de mi “fuente viviente” y los temas centrales de cada uno de los cuentos, destiné un tiempo prolongado –varios meses- a la búsqueda y lectura de bibliografía específica, de publicaciones periodísticas, de propagandas y de cuanto material me ayudara a recrear el contexto histórico.

En los cuentos no se cita un lugar geográfico específico; el ámbito en que transcurren es una colonia gringa, una de tantas fundadas en las provincias de Santa Fe y Córdoba –más tardíamente en esta última- promovidas por la primera “Ley de Colonización e Inmigración Nº 1876”, conocida como “Ley Avellaneda”. Como aquéllas, la colonia de mis cuentos está formada, mayoritariamente, por inmigrantes y sus descendientes, muchos de los cuales llegaron a ser propietarios de esas tierras.

Mientras realizaba este proceso de estudio, fui diseñando cada detalle de ese mundo: “fundé” la colonia; dibujé sus planos; otorgué la propiedad de la tierra a cada poblador; abrí caminos; construí el cementerio; erigí el pueblo. Le di vida a los personajes: a cada uno de ellos, le inventé su biografía, sus rasgos físicos y psicológicos, sus virtudes y defectos. Me interesó, también, rescatar expresiones y palabras, neologismos formados en la mixtura del dialecto heredado y de la “castilla” aprendida en esta tierra; términos que hoy cayeron en desuso pero que me parecieron necesarios para darles carnadura y alma a esos personajes de ficción.

Sólo mucho después me di cuenta de que no le di un nombre a esa colonia y, aunque no es un detalle menor, creo que esto resultó conveniente. De ese modo, aquella podía cobrar una dimensión universal; podía tratarse de cualquiera de las más de ochocientas colonias fundadas entre las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX. Quienes lean los cuentos, cualquiera sea su lugar de residencia, podrán encontrar que esa colonia es la suya y que esos personajes son ellos mismos o sus vecinos. La identificación con los personajes, con sus sentimientos, con sus peripecias es un indicio de que el texto logra el efecto buscado. Y pude comprobar esto en las devoluciones que recibí de varios lectores. En relación con el cuento “El fin de los tiempos”, un lector, después de contarme algunas vivencias y sucesos acontecidos en su infancia, expresó: “…me has removido la conciencia. Espero no aburrirte con estas historias, pero vos las encendiste con tu cuento…”. Creo que estos son los comentarios más gratificantes para un escritor.

Una vez que la colonia fue creada y los personajes estuvieron dispuestos, los puse a actuar. Y entendí una metáfora que usan los autores experimentados, relacionada con la lógica interna del texto. Ellos dicen que el escritor crea al personaje y empieza a escribir sobre él pero que, en un momento dado, este personaje cobra vida, empieza a hacer su voluntad y el autor no tiene más remedio que dejarlo hacer. Mis personajes fueron, también, haciendo su vida.


Los cuentos, tal como fueron publicados, no son ni la primera ni la segunda versión. Reescribí varias veces cada uno; algunos, incluso, tienen un final completamente diferente del que había pensado en un principio. La escritura necesita de una permanente evaluación propia y de otros –en algunos casos, de especialistas en los temas abordados- y de la reescritura y correcciones permanentes. Sin embargo, aún ahora, al releerlos, pienso que algunas situaciones, algunas acciones, algunas expresiones debieron ser diferentes. Y cada vez que lo hago, recuerdo a un gran escritor como fue Jorge Luis Borges, quien decía que, una vez que daba por terminado un cuento, jamás volvía a leerlo. Él opinaba que a las obras se las deja, pues no se las termina nunca.

Entre los temas elegidos para los cuentos, quise rescatar algunos que tienen, creo, un carácter universal:

- El sentimiento de indefensión que aquellos campesinos tuvieron, desde siempre, ante las inclemencias y los fenómenos naturales que no podían controlar, tales como el granizo, las heladas fuera de época, las lluvias excesivas o las prolongadas sequías, las tan mentadas invasiones de langostas, que afectaban el resultado de sus cosechas y, consecuentemente, su condición de vida.

- Los abusos de autoridad que padecieron y las condiciones injustas que les impusieron tanto los propietarios de la tierra –cuando eran arrendatarios- como otros actores; por ejemplo, los comerciantes o los acopiadores de cereal, cuando ya tenían su propiedad.

-Les di presencia, además, a algunos personajes que todavía perduran en el imaginario colectivo, como los linyeras o “crotos” que, en un principio, fueron los trabajadores golondrinas que llegaban en tiempos de cosecha y que viajaban de un lugar a otro con su atado de trapos al hombro (la linghera, de ahí su nombre) en busca de trabajo. También tienen su lugar en algunos cuentos los boyeros; los curanderos; figuras, todas ellas, familiares en cualquier colonia. 

-Ciertas tradiciones que traían quienes llegaron del otro lado del mar, con diferencias según el país de origen; por ejemplo, las carneadas anuales que reunían a familiares y vecinos en jornadas que significaban, a la vez, trabajo y fiesta. Asimismo, costumbres cotidianas como las visitas después de la cena y la invitación a una última comida, por lo general con los restos recalentados de la cena, antes de que los visitantes se retiraran. También algunos juegos habituales (naipes, lotería) y otras prácticas que conservaron por generaciones.

- Algunas creencias que muchos tomaban como verdades indiscutibles: ¿quién de ellos no tuvo alguna experiencia sobrenatural, no vio o escuchó contar alguna vez sobre la luz mala o los aparecidos?

Muchas de esas colonias sucumbieron por diversas razones; otras perduran en el corazón de pueblos y ciudades, están en sus fundamentos; sin embargo, ya no existen como tales. Algunas de las viejas costumbres persisten, pero se han ido modificando con el correr del tiempo. De ellas, los de nuestra generación conocemos muy poco; menos todavía, las generaciones que vienen.   

Dice la periodista y escritora española Rosa Montero que “…nuestra identidad reside en la memoria…”. Mi intención, al escribir estos cuentos, fue rescatar aquellos tiempos para que queden como un testimonio; para que, cuando se vayan quienes asistieron a ese proceso o fueron parte de él, no todo se vaya con ellos.

Para que perdure algo de ese mundo.

Liliana Fassi
Junio 2013

 

Sobre el cómo y la Razón de un Cuento

Las narraciones crean mundos posibles. El poder de los relatos reside en la interacción entre las acciones, los sentimientos y los pensamientos de los personajes con el conflicto que se les presenta. De ello depende que el lector pueda introducirse en el mundo creado por el escritor y sentir que vive esa historia.

Los cuentos que forman parte del libro “En busca de un tiempo olvidado. Un viaje a mis raíces para recobrar historias de inmigrantes” surgieron por la necesidad de llenar espacios vacíos en los recuerdos que me fueron transmitidos. Algunas preguntas sin respuestas me movilizaron para ponerme en el lugar de los protagonistas de esas anécdotas e imaginar qué sintieron, qué pensaron, qué hicieron.

Quizás el cuento que en mayor medida me movilizó –y lo sigue haciendo cada vez que vuelvo a leerlo- es “Dejarlos atrás” (publicado en la página web).

En el origen de este cuento encuentro la conmoción que me provocó imaginar el desgarro que, seguramente, vivenciaron aquellos campesinos cuando tomaron la decisión de emigrar.

En algún momento, había leído dos frases muy emotivas; una de ellas pertenece a Ernesto Sábato: “Patria es el lugar donde están enterrados nuestros muertos y donde nosotros seremos enterrados”; la otra, es de Luigi Barzini: “La partida de un inmigrante para un país lejano tiene algo de muerte. Él muere a su vida habitual. Muere para los suyos, muere para su país, desaparece hacia lo ignoto”.

Durante mucho tiempo me pregunté qué significó la patria para estas personas que estuvieron divididas entre dos continentes. Mi intención, al escribir este cuento, fue explorar los sentimientos que debieron experimentar al dejar sus raíces; al saber que no retornarían a los lugares donde transcurrió gran parte de sus vidas; al dejar a sus muertos y tener la certeza de que terminarían sus días en otro país. Me inquietó la pregunta: ¿qué habrán sentido al saber que serían sepultados en un lugar en el cual no habían nacido y donde no estaban enterrados sus muertos?

Para poder escribir este cuento necesité recopilar toda la información posible sobre la vida de los protagonistas y sobre los lugares donde vivieron y de donde partieron, para que resultara creíble y para que produjera, en quien lo leyera, los efectos que yo buscaba y que, en definitiva, eran los que yo misma experimentaba.

Los especialistas en creatividad saben que la inmersión en determinados ambientes, las experiencias y vivencias significativas nutren la imaginación y tienen un rol favorecedor; brindan material para las obras y un clima adecuado para ellas. Las creaciones imaginarias se elaboran a partir de elementos tomados de la realidad, combinados de manera novedosa. Cuando no es posible la experiencia directa (en mi caso, no tenía la posibilidad de visitar el lugar donde nació mi abuela y donde vivió hasta su adolescencia), es preciso lograr el conocimiento de esa realidad a partir de otros medios. Uno de ellos es la lectura, ya que permite conocer los temas sobre los cuales se escribe, aunque estén alejados de la experiencia cotidiana.

La página de la comuna de Cantalupa (región Piamonte, Italia), el lugar en cuestión, me permitió construir una nítida imagen sobre la cual ambientar mi relato. Descripciones, fotos, videos conformaron una especie de “humus” donde germinaron ideas; me brindaron vívidas imágenes del poblado y sus alrededores:

“… ¿Cómo transmitirles… [a sus descendientes] …el sentimiento sobrecogedor al mirar la imponente mole del Freidour; el juego de luces y sombras cuando el sol iluminaba el Tre Denti al atardecer; las nieves eternas del Monviso al fondo; la torre del campanario, construida 800 años atrás; los bosques de castaños, las coloridas y fragantes flores en los montes durante el verano; el monasterio benedictino; el valle en forma de herradura con sus casitas trepando la falda de las montañas...? ¿Cómo librarse de la nostalgia por esa tierra amada, de abrumadora belleza...?” (1)

Me preguntaba, además, cómo lograr que ese relato produjera el mismo efecto que la idea originaria lo hacía conmigo.
Lo que posibilita que un relato nos movilice es nuestra capacidad de identificación con los personajes. Ellos actualizan nuestras propias complejidades y despiertan nuestra empatía con los conflictos humanos en que se encuentran. Dice Sábato que en los relatos “el lector reconoce el germen de sus propias pesadillas” (2)

Me situé, entonces, en la perspectiva de quien debió tomar tan difícil decisión, cortar los puentes, cerrar una etapa de su vida, poner el punto final a los años transcurridos hasta ese momento:

“… Vittoria ya había admitido que no regresarían jamás. Su madre moriría en aquella lejana tierra y nunca tendría una lápida junto a la de Giovanni Battista…



… Ella y sus hermanos madurarían y harían su vida allí. Tendrían hijos y nietos que nunca conocerían el lugar donde ellos nacieron... ese valle... esas montañas...

… Era necesario decidir qué hacer con la casa, con los muebles –aquella cama donde… [Marzialina] …parió a sus hijos, la misma donde murió Giovanni Battista hacía menos de tres años-. Había que abandonar la mesa que otrora reunió a toda la familia; dejar los roperos; cada cosa que había sido suya, algunas compradas después de años de ahorro y sacrificios.
 …
Cuando su familia no la veía…
[Vittoria] …recorría la casa acariciando las paredes y las puertas; aspiraba los olores familiares del fogón y los armarios; guardaba los ecos de sus años transcurridos en la casa natal; hacía su propio duelo a solas, para no aumentar la tristeza de los otros… ”(3)

La crisis que implicaba la experiencia migratoria debió tener efectos que se extendieron hasta el fin de sus vidas. Ellos sabían que no había retorno; debieron sentirse atormentados, lacerados por las rupturas provocadas por la partida:

“…  La víspera de la partida, los cuatro llevaron una canasta con algunos alimentos y pasaron el día en los bosques. Aspiraron el fuerte aroma de los abetos, se llenaron los ojos del azul del cielo, escucharon la música del canto de los pájaros. Trataban de grabar para siempre en la memoria cada imagen de su aldea natal para que, a través del tiempo y la distancia, la siguieran viendo con los ojos del alma…

   … Unos pasos atrás de su familia, Vittoria se volvió a mirar por última vez el campanario de María Assunta, la parroquia varias veces centenaria donde ella y sus hermanos fueron bautizados. En ese momento, sus campanas empezaron a sonar con un repique cristalino, despertando ecos en el valle. Llamaban a prima, la misa de la aurora, aunque ella sintió que despedían a los que emigraban. Dirigió luego los ojos hacia el plácido cementerio parroquial, en el que las tumbas de los Coassolo podían rastrearse por más de cuatrocientos años. Toda su historia familiar podía reconstruirse leyendo sus lápidas, algunas ya desteñidas por el tiempo. Se despidió silenciosamente de su aldea y de todos los suyos que quedaban allí. Dio la vuelta y emprendió el viaje…”(4)

Para que un relato resulte creíble, es necesario contarlo de tal forma que sea verosímil; que parezca posible. Pero también es importante que el lector suspenda el descreimiento, que pueda sentir que la historia contada corresponde a una perspectiva real. Las acciones, los pensamientos y sentimientos de los personajes de este cuento no son certidumbres, son sólo posibilidades; son lo que creí que pudo haber sido; lo que probablemente pensaron y sintieron. Sin embargo, nada de esto es ajeno a ningún ser humano, por lo cual es posible identificarse con ellos; esa identificación del lector con los personajes es lo que se busca al escribir.

Quienes leyeron “Dejarlos atrás” percibieron un tono nostálgico a lo largo de sus páginas y refirieron haber experimentado un sentimiento similar. A algunos, el cuento los hizo reflexionar sobre las peripecias y los duelos vividos por sus propios ancestros.

Dice Sábato que la literatura que bucea en lo profundo del ser humano inevitablemente producirá agobio o displacer. También dice que, al final de la escritura y la lectura de una obra, ni autor ni lector seguirán siendo los mismos. Es el poder de las ficciones, al que me refería al principio.

Próximamente, compartiré con ustedes algunas “Apostillas para ‘Pinceladas de la pampa gringa’”; comentarios que creo interesantes sobre el derrotero que siguió la escritura de los cuentos que conforman dicho libro.

Liliana Fassi
Marzo 2013

(1) Fassi, Liliana. “En busca de un tiempo olvidado. Un viaje a mis raíces para recobrar historias de inmigrantes”. El Mensú. Villa María, 2010

(2) Sábato, Ernesto. “El escritor y sus fantasmas”. Seix Barral. Buenos Aires, 1991
(3) Fassi, Liliana. “En busca de un tiempo olvidado. Un viaje a mis raíces para recobrar historias de inmigrantes”. El Mensú. Villa María, 2010

(4) Fassi, Liliana. “En busca de un tiempo olvidado Un viaje a mis raíces para recobrar historias de inmigrantes. ”. El Mensú. Villa María, 2010
 

III Concurso Literario de Cuentos y Relatos
Sociedad Italiana "Unión y Benevolencia" de San Pedro

Quiero compartir con todos mi alegría y hacer público mi agradecimiento a la Sociedad Italiana de San Pedro (provincia de Buenos Aires) por la distinción otorgada a mi relato “IDENTIDAD”, que recibió el Primer Premio en este Concurso.

Al escribirlo quise indagarme sobre los efectos de la migración en aquellos que, hace más de cien años, dejaron su lugar de nacimiento para dirigirse a un mundo plagado de incertidumbres.

El propio término con que se los designa –emigrante/inmigrante- me hace pensar en la manera en que esta decisión debió atravesar sus vidas.

¿Qué eran? ¿Quiénes eran? Su “sí mismo” debió ser profundamente cuestionado con esta decisión. Su mundo interno debió estar atormentado por aquellas historias de vida previa; por todas sus pérdidas. Quizás algunos lograron elaborar ese duelo; otros, seguramente, no tuvieron esa posibilidad.


Quizás estas reflexiones ayuden a ponernos en su lugar y a entender algunas historias que nos fueron transmitidas y que, sin dudas, son parte también de nuestra propia identidad. 

Los invito a leerlo descargándolo de aquí.


Liliana Fassi
Octubre 2012

 

Presentación de Pinceladas de la Pampa Gringa

Se presentó el libro en el salón CIESO de Villa María, Provincia de Córdoba.

.El sábado 28 de abril presentamos mi libro “Pinceladas de la Pampa Gringa”.

Las palabras preliminares estuvieron a cargo de la Prof. Cristina Fassi y de Darío Falconi, responsable de El mensú Ediciones. Ambos tuvieron palabras elogiosas con respecto a esta obra, integrada por 14 cuentos basados en los relatos de don Víctor Fassi sobre sus años transcurridos en el campo.

El protagonista de estas historias estuvo presente y me permitió hacer público mi agradecimiento por interesarse y participar en este proyecto.

Los cuentos se sitúan entre los años ’30 y ’60 del siglo pasado y rescatan modos de vida, formas de trabajo y costumbres de descendientes de italianos radicados en nuestra zona.

Una vez más, quiero agradecer a todos los que, de una u otra forma, me acompañaron y me brindaron su apoyo en esta ocasión particularmente importante para mí.

Los invito a ver las fotos del evento en la Galería de Fotos.

Liliana Fassi
Mayo 2012

 

Pinceladas de la Pampa Gringa

A fines del mes de abril se lanzará el segundo libro de Liliana Fassi. A continuación las palabras preliminares de la Lic. Miriam Divito

Vívido fresco de una Argentina latente y vital, estos cuentos de Liliana Fassi son como espigas que a veces se mecen con la brisa suave o que son azotadas por violentas tempestades. Historias de sacrificio, resignación, abnegación obstinada para vencer obstáculos, sueños y proyectos, fracasos y éxitos medidos con un solo parámetro: trabajo y más trabajo. Esa laboriosidad de los inmigrantes que hicieron una Argentina potente con su humilde y continuo esfuerzo aparece en estas páginas con una fuerte carga nostalgiosa. 

En esta serie de cuentos laten olores y sabores de la tierra, los alimentos, los animales y los hombres. La vida rural y sus faenas, el ritmo de las pequeñas colonias, los oficios simples cobran relieve en el mundo sacrificado de la pampa gringa. Las expresiones propias de cada cultura, las voces de cada pueblo encuentran puntos de contacto en la difícil construcción de una identidad común. Plásticas imágenes se plasman en la retina con enorme fuerza evocadora. Paisajes descriptos con mínimos detalles generan un friso de época que son el marco vívido de estos relatos que cobran ritmo ora cansino, ora dramático, como la vida misma.

Voces propias, voces de los otros y un entramado sutil que reconstruye una identidad y una cultura tan variada y mixta como la argentina.

(En sección LA OBRA, se puede bajar prólogo completo y fragmento de uno de los cuentos)

Liliana Fassi
Febrero 2012

 

Una ventana a un mundo desvanecido:
"Pinceladas de la Pampa Gringa"

Ése es el título de un nuevo libro en el que estoy trabajando y que será editado en breve.
Les voy anticipando algo sobre él:

¿Qué pueden tener de extraordinario las vivencias de personas anónimas, de hombres y mujeres que nacieron y crecieron en la primera mitad del siglo XX y que pasaron gran parte de sus vidas en el campo?

Sin embargo, la mayoría de nosotros somos personas comunes a quienes nos ocurren cosas significativas. Basta con saber escuchar para descubrir historias encantadoras en el relato de las vivencias de una de aquellas personas.

Y también se pueden re-crear literariamente esos “tiempos viejos”, de modo que quien los ha experimentado se sienta invitado por una mano familiar que lo guía de regreso allí.

A quienes no asistieron al apogeo de ese mundo campesino, hoy desvanecido, los cuentos les permiten asomarse a una ventana y, a través de ella, vivir otras vidas que, al decir de Vargas Llosas, la única existencia que tenemos nos negó.



Las carneadas, la luz mala, los aparecidos, las cosechas, las invasiones de langostas, los linyeras, los boyeritos son algunos de los escenarios y personajes que transitan por los cuentos que conforman este libro.

Muy pronto les daré algunas “pinceladas” más.

Liliana Fassi
Febrero 2012

 

 

Memoria y Rescate

Primer Certamen de Narrativa
Asociación Italiana de Santo Tomé

Quiero agradecer a la Asociación Italiana de Santo Tomé (AIST), Provincia de Santa Fe, por haber seleccionado uno de mi cuentos para su publicación.

Inmigración, genealogía, memoria. Palabras que tienen una íntima ligazón. El Concurso de Cuento y Narrativa organizado por la AIST, que llamó a presentar cuentos o relatos referidos a la inmigración, fue un espacio que hizo posible recuperar y poner por escrito historias muchas veces oídas y que, sin dudas, dejaron huellas en nuestro ser.

'La Ofrenda' es el título del cuento y lo quiero compartir con ustedes (Descargar)

Liliana Fassi
Octubre 2011

 

La Escritura como Experiencia Lúdica

La mayoría de los grandes escritores coincide en que la narrativa aborda diversos aspectos de unos pocos temas: el amor, la vida, la muerte; en esencia, constituye una indagación de las vicisitudes de las intenciones humanas.

La escritura puede ser lúdica o problemática, pero siempre busca tratar esos pocos temas de una forma novedosa, creativa.

'El Camino de la Vocación' forma parte de un libro, todavía inédito, que incluye una serie de cuentos que exploran con humor el mundo de la infancia. Los invito a descargarlo de aquí

Liliana Fassi
Julio 2011


 

Continuando la Búsqueda...

En los años dedicados a la reconstrucción de mi árbol genealógico logré parcialmente mis objetivos iniciales. Con notables diferencias entre mi familia paterna y materna pude remontarme, en algunos casos, hasta los años 1802/1805.

En mi libro “En busca de un tiempo olvidado. Un viaje a mis raíces para recobrar historias de inmigrantes” incluí una representación gráfica (un genograma) con los nombres de mis antepasados en línea directa.

Quiero compartir ahora, además de esos datos, las comunas de donde eran originarios. En ciertas poblaciones quedan, actualmente, algunas familias con los apellidos referidos; en otras, ya no hay habitantes que tengan esos apelativos.

Mi intención es poner esta información a disposición de otros que estén realizando una búsqueda coincidente, con la expectativa de establecer un intercambio que enriquezca la investigación de cada uno.

 



Línea Materna


Línea Paterna



Apellidos Buscados por Comuna

EN SALUZZO, CUNEO, PIAMONTE
Fassi, Borri

EN SALUZZO O CERVIGNASCO, CUNEO, PIAMONTE
Bertino, Giordana

EN CANTALUPA, TORINO, PIAMONTE
Coassolo, Asvisio, Bianciotto

EN LEINI, TORINO, PIAMONTE
Goy, Chiabotto, Giacob

EN VOLPIANO, TORINO, PIAMONTE
Cagna Vallino, Demaría

EN VIGONE, TORINO, PIAMONTE
Garena, Aicardi, Rubino, Borgogno, Garetto, Curto

EN BEINETTE, CUNEO, PIAMONTE
Quaglia, Turco, Canale, Marro, Beltritti, Dalmasso

EN PEVERAGNO, CUNEO, PIAMONTE
Turco, Pellegrino

 

Liliana Fassi
Abril 2011

 

“En Busca de un Tiempo Olvidado”: Las lecturas posibles

“Ningún texto puede interpretarse en un solo nivel. Todo significado es una forma de traducción y la polisemia es la regla y no la excepción”
Jerome Bruner

Toda obra, cualquiera sea su género, puede y debe generar diversas lecturas de manera simultánea. El mismo “texto real” desencadena varias interpretaciones en el lector; se puede hacer una lectura literal, moral, histórica, alegórica… A la vez, no todos los lectores hacen la misma interpretación de ese texto real; éste es una guía que permite que quien lee “escriba” su propio texto virtual. Un análisis profundo de por qué y cómo se producen esas lecturas interesa a los especialistas en teoría literaria o en psicología de la literatura y, por lo tanto, escapa a los objetivos de este escrito. Intento, aquí, considerar solamente algunos abordajes posibles de “En busca de un tiempo olvidado”.

Esta obra resulta difícil de clasificar dentro de un género determinado –al menos para mí lo es-. Cada uno de los capítulos que la conforman respondió a una necesidad particular, surgida durante la investigación que reside en su origen. Vista en su totalidad, se podría pensar en, por lo menos, tres lecturas posibles:

- Desde un punto de vista más acotado, es una investigación genealógica narrada en forma de crónicas.
Dichas crónicas muestran las vicisitudes que permitieron la reconstrucción más o menos parcial e incompleta de varias generaciones de mi propia familia. Sin querer constituirse en una guía de procedimientos, muestra unas cuantas estrategias y recursos disponibles para avanzar en esa reconstrucción. Aunque reducida, puede ser una ayuda para otros que comparten el mismo objetivo.

-Una mirada histórica y social es la que se puede dar a los testimonios recogidos en las entrevistas realizadas a distintos miembros de las familias en cuestión.


Esas entrevistas no fueron hechas con el rigor metodológico de cualquier investigación científica. Surgidas de una necesidad personal y como estrategia imprescindible en una indagación genealógica, son relatos particulares. Aún así, esos fragmentos de memorias reflejan conocimientos y vivencias; conservan el recuerdo de una tradición cultural. Reflejan algunas costumbres y modos de vida propios de un sector poblacional en un momento histórico determinado y, en ciertos casos, remiten a los tiempos fundacionales de una colonia. Permiten vislumbrar algunos aspectos de lo que se conoció como “la gran inmigración” y las primeras generaciones nacidas en el país. Aunque escritas con nombres y apellidos, es posible encontrar en ellas los ecos de historias análogas.

- Una tercera lectura es la de las ficciones como re-creaciones de acontecimientos reales, con la puesta en juego de distintas técnicas narrativas.

Su objetivo es crear “mundos posibles” (Bruner, 1999); explorar los conflictos personales, las “vicisitudes de las intenciones humanas” (Bruner, 1999). Mi pretensión fue ver el mundo desde la perspectiva de los protagonistas de cada historia. También puede hacerse una interpretación literal, moral, histórica o alegórica de estas narraciones.

En síntesis, este breve escrito intenta solamente acercar algunas reflexiones posibles para el análisis de “En busca de un tiempo olvidado”. Lo verdaderamente valioso es que cada lector encuentre en sus páginas su propio itinerario de lectura.

Liliana Fassi
Marzo 2011

 

La Cocina de "En Busca de un Tiempo Olvidado"

Así como un plato bien preparado surge de una adecuada combinación de ingredientes, de la motivación para elaborarlo y de la dedicación a él de tiempo y de trabajo, también un libro es fruto de la motivación y del esfuerzo, más que un regalo de las “musas inspiradoras”.

Pocos días después de realizada la presentación de “En busca de un tiempo olvidado. Un viaje a mis raíces para recobrar historias de inmigrantes”, en una reunión familiar, uno de los niños que estuvieron presentes en el evento me preguntó si es muy difícil escribir un libro. En ese momento le respondí que no, que quien tenga la suficiente motivación puede hacerlo; sólo se requiere de un intenso trabajo. Otro de los niños que escuchaba el diálogo indagó sobre la cantidad de borradores que escribí durante el proceso de creación de dicho libro y abrió los ojos con infantil asombro cuando le respondí que fueron más de veinte.

Indudablemente: fueron muchos más.

El diálogo mantenido generó una serie de reflexiones que me parece interesante compartir. En las palabras preliminares del libro, refiero las motivaciones que le dieron origen, pero en ese relato queda fuera el proceso por el cual una cantidad desordenada de datos, de documentos, de testimonios y de narraciones devinieron una entidad con un sentido en sí misma.

En “La cocina de la escritura” (Barcelona, Anagrama, 1995) Daniel Cassany ofrece ideas y estrategias para escribir textos aunque, como él mismo dice, el conocimiento de las técnicas no convierte a nadie en un gran escritor. El autor le hace al lector una sugestiva invitación:

“¡Entren en mi cocina! Encontrarán en ella un frigorífico repleto de comida: sucios borradores, fragmentos inacabados, ejemplos, ejercicios e ideas para preparar sofritos. Está equipada con los artilugios más modernos (microondas descongelaideas, hornos para párrafos, licuaprosas y cuchillos cortafrases) sin olvidar las técnicas más populares (la inspiración al baño maría o la corrección con chino)”.

Como se puede inferir de esta frase y como se lo dije a los niños, toda obra es el producto de un considerable trabajo, durante un período de tiempo significativo. La creación de “En busca de…”  fue esforzada, lenta y prolongada. Tampoco fue lineal, como la podría describir una vez finalizada, o como se podría pensar según su estructura; al contrario, se trató de un proceso recursivo, con idas y vueltas, como una espiral.

Antes, siquiera, de imaginar que ese largo proceso desembocaría en la escritura (y, menos imaginable aún, en la publicación) de un libro, me dediqué a la búsqueda de documentación con el fin de reconstruir, hasta donde me fuera posible, mi árbol genealógico. A lo largo de los años que insumió esta exploración, pude recopilar una asombrosa cantidad de material que me permitió lograr, al menos parcialmente, ese objetivo. Como prueba de ello, fui acumulando certificados, cartas enviadas y recibidas, fotos y otros documentos.

A la vez, iba haciendo numerosas entrevistas a diferentes miembros de la familia; buceaba en la historia familiar, pretendiendo rescatar anécdotas que le dieran una dimensión humana a las personas cuyo rastro buscaba. También, en este caso, obtuve cuantiosos datos.  

En forma paralela, y como resultado de una particular inquietud por la creación de narraciones, surgió la idea de tomar algunas de las anécdotas relatadas y jugar con la posibilidad de ponerme en el lugar de algunos y escribir en su nombre.

En este punto, ya era insistente la idea de plasmar este proceso y esta combinación de inquietudes en un producto estético. Y, aquí, cabe hacer otro comentario: nunca es posible incluir en un libro todo el material del cual se dispone. La búsqueda de documentación, de información, de diversos materiales es, quizás, la etapa más apasionante en la preparación de una obra. Pero, a posteriori, es preciso priorizar, seleccionar y descartar. Y ésta es, probablemente, la decisión más difícil. NADA parece descartable; sobre todo, cuando tiene un gran valor afectivo o cuando su logro ha requerido sumo esfuerzo.


Sin embargo, aunque fuera posible incluir en un libro todo aquello de lo que se dispone, no sólo resultaría interminable sino que, también, provocaría la aversión de los posibles lectores.

Además de seleccionar qué incluir y qué desechar, en ese cúmulo de materiales que había conseguido, fue necesario organizarlos. Fue preciso pensar en un orden interno para ese proyecto, de manera que tuviese coherencia y cohesión, pero que también resultase atractivo. La dificultad, en este sentido, radicó en que debía combinar textos muy disímiles, propios de diversas búsquedas y que respondían a diferentes inquietudes: los registros de las investigaciones genealógicas propiamente dichas; los testimonios necesarios en toda investigación de este tipo (los cuales tienen un gran valor en sí mismos) y las ficciones nacidas a partir de esos testimonios, o de los espacios en blanco dejados por ellos… Todo esto referido a varias personas pertenecientes a varias familias, durante dos generaciones.

Cada idea que aparecía era registrada en un grueso cuaderno que da cuenta de la génesis y el devenir de “En busca de…”.  Multitud de bosquejos para componer un “esqueleto” que le diera estructura; apuntes y más apuntes para cada uno de los capítulos; fragmentos de cuentos inacabados; decenas de títulos posibles; otras tantas cantidades de frases que, en su momento, me parecieron significativas y factibles de ser usadas como acápites… Hojas rotas, emparchadas; tachaduras y marcas con colores… Visto así, ese cuaderno resulta un verdadero caos, pero posibilita visualizar el proceso creativo.

Poco a poco, el primer bosquejo tomó forma. Y allí comenzó otra etapa tanto o más esforzada que las anteriores. Revisar, corregir, quitar y poner; reescribir párrafos. Recortar; volver a corregir. Y corregir nuevamente. Presentar el escrito a otros para tener una mirada imparcial y desinteresada; recortar y reescribir una vez más. Y una enésima corrección.

Si seleccionar y descartar; escribir y corregir; evaluar y reescribir me resultó arduo, también fue difícil reconocer el momento de “poner punto final”; desprenderme de la obra para pasar a otra etapa, que fue la de trabajar conjuntamente con quien tomó a su cargo la tarea de edición. Fue ésta una labor que requirió de una minuciosidad y un cuidado que no había sospechado. También en esta etapa las correcciones y revisiones fueron numerosas e hizo falta advertir cuándo darla por finalizada.

En síntesis, podría decir que en ningún momento me encontré con dificultades insalvables; en todo caso, pudo serlo la tentación de desistir ante la magnitud de la tarea, pero ella fue vencida simplemente con una alta dosis de motivación.

Finalmente, la satisfacción de ver que el trabajo y el tiempo insumidos en la obra se concretaron en la publicación de “En busca de un tiempo olvidado. Un viaje a mis raíces para recobrar historias de inmigrantes” compensó enormemente el esfuerzo.

Parafraseando a Cassany diría que, durante el proceso de escritura de este libro, seleccioné algunos ingredientes y descarté otros; procesé, mezclé, aliñé, dí a degustar, corregí la sazón y puse el plato a disposición de quienes quisieran probarlo.

Y me quedan muchas ideas en el freezer, esperando el momento adecuado para ser descongeladas y preparar con ellas algún otro manjar tentador.

Liliana Fassi
Diciembre 2010

 

Liliana Fassi nació en La Palestina (Córdoba) y reside en la ciudad de Villa María desde 1968.

Es Licenciada en Psicopedagogía, graduada en la Universidad Nacional de Río Cuarto.

Desde hace años se dedica al estudio de la inmigración y la colonización en la Pampa Gringa, temas centrales en su narrativa.

Recibió premios por su participación en concursos literarios, varios de ellos organizados por entidades culturales italianas.

En 2010 publicó “En busca de un tiempo olvidado. Un viaje a mis raíces para recobrar historias de inmigrantes” (El Mensú Ediciones).

En el año 2011 el cuento “La ofrenda” fue elegido entre los ganadores del Primer Certamen de Narrativa, organizado por la Asociación italiana de Santo Tomé (Santa Fe), para conformar el cuadernillo “Memoria y Rescate”.

En 2012 presentó “Pinceladas de la Pampa Gringa”, libro de cuentos que reflejan diversos aspectos de la vida y las costumbres en una colonia rural en la primera mitad del siglo XX.

También en 2012, su relato “Identidad” obtuvo el Primer Premio en el III Concurso Literario de Cuentos y Relatos organizado por la Sociedad Italiana de San Pedro (Bs.As.). El mismo integró la Antología “Historia de Inmigrantes Italianos” editado por esta Institución.

En 2013 el relato “La Mamma espera” recibió una Mención del Jurado del IV Concurso Literario de Cuentos y Relatos organizado por la Sociedad Italiana de San Pedro (Bs.As.) y formó parte de la Antología publicada ese año.

En el mismo año, “Del Ideal y la Utopía”, relato histórico sobre el primer cine de barrio en la ciudad de Villa María, fue parte de “Versos y Relatos de nuestra gente. Homenaje a Villa María en su 146º Aniversario”. El Mensú Ediciones. Villa María.

En 2014 el cuento “Volver a casa” recibió una Mención Especial del Jurado del II Concurso Nacional de Cuento Corto “Raíces”, organizado por la “Biblioteca Popular Presbítero Antonio Bonini” CLUCELLAS - (Santa Fe).

En el mismo año, la Asociación Literaria “Nosotras”, de la ciudad de Rosario, otorgó una Mención a su poesía “Mujer” en el Concurso de Poesía 2014.

También en 2014, el relato “Revelación” recibió una Mención en el Concurso Provincial de Poesía y Cuento organizado por la Sociedad de Escritores Riocuartenses (Río Cuarto – Córdoba).

En junio de 2015, el cuento “Un juicio justo” fue distinguido con el Tercer Premio en el XLVI Concurso Internacional de Poesía y Narrativa “La importancia de la palabra 2015”, organizado por el Instituto Cultural Latinoamericano y Editorial Aries, de la ciudad de Junín (Bs.As.

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